Vivimos en el mundo de lo aparente; lo ficticio se presenta como real mientras lo real es presentado como discutible e incluso como reprobable; de eso saben mucho los muñidores políticos, de los que con tanta abundancia gozamos y mantenemos.
En ese mundo de la apariencia, cobra especial importancia el eufemismo, con el que pretenden ocultar realidades sangrantes como el aborto, el vertedero o la crisis económica llamándoles respectivamente "interrupción voluntaria del embarazo", "centro de gestión medioambiental" o "estabilidad económica".
Por supuesto, usan muchos otros eufemismos, pero voy a pararme en los que representan algunos que nos resultan en exceso comunes. Así, por ejemplo, los parásitos compiten en el engaño del respetable y presentan sus respectivas opciones enmascaradas en algo que, como en las anteriores citas, resulta chusco.
Son, en una palabra, los mismos; tan similares unos a otros como una hiena se parece a otra hiena, y basan toda su argumentación, como vengo afirmando, en el eufemismo; así, unos, que todos reconocerán, se autodenominan PP (Parásitos Perfectos), y otros PSOE (Parásitos Sofisticados Oteadores del Expolio).
El caso es que, como auténticos parásitos, unos y otros, engordan a costa de su huésped hasta dejar mondos sus huesos, y siempre preocupándose de hacer creer a su víctima que todo cuanto hacen (el engordar a costa de la víctima), lo hacen en beneficio de la misma víctima. Es, en fin, un arte, hay que reconocer.
Lástima que lo aparente, supuestamente benéfico, esté literalmente asesinando a quién por comodidad o cobardía persiste en escuchar los cantos de sirena de sus asesinos.
jueves, 26 de agosto de 2010
martes, 24 de agosto de 2010
¿CRISIS?, ¿QUÉ CRISIS?
Admito que la noticia tiene cierto retraso, pero no por ello carece de rabiosa actualidad. Hoy, circunstancialmente, ha caído en mis manos la revista "Las Aulas", órgano de la Diputación de Castellón, número 74, correspondiente a Julio del corriente año.
En su página dos publican una noticia-denuncia que, francamente, llama la atención: Anuncian que, en solidaridad con los funcionarios, recortan el 5% de los sueldos de los políticos y los asesores, y eso, así dicho, no cabe duda que es un tanto marcado por los políticos del PP; pero... profundicemos un poco en el asunto, obviando que los políticos no debían cobrar ni un duro, y los asesores... Bien...
Es el caso que el 5% que dejarán de cobrar estos señores asciende a la cifra de 1,3 millones de euros anuales, cifra que es soltada como triunfo por D. Francisco Martinez, presidente en funciones de la Diputación de Castellón, quién aseveró, en un ataque de sinceridad que resulta de agradecer, que es triste que sean los ciudadanos los que paguen los platos rotos de la mala gestión.
Estas cifras nos llevan a las matemáticas, y si el 5% de la nómina de políticos y asesores subía en Julio a 1,3 millones de euros, quiere decir que el 100% de esa misma nómina es de 26 millones de euros anuales que son repartidos entre políticos y asesores... sólo de la Diputación provincial de Castellón.
Lo cual quiere decir que pueden mantener una plantilla de 2160 mileuristas incondicionales... ¿o tal vez son 1080 los que viven cobrando 2000 euros mensuales?... Aunque también puede ser que el pastel se lo repartan entre "sólo" 540, cobrando cada uno de ellos 4000 euros mensuales.
Y eso, exclusivamente en un estamento como la Diputación de Castellón. Los ayuntamientos, la generalidad, el estado, los sindicatos... cada uno con su superestructura de políticos y asesores, van aparte. Las cifras totales son astronómicas, y los vehículos oficiales y demás servicios anexos van aparte. Eso sí, todos coinciden en financiarse del mismo. ¿Quién será el paria que paga toda esa juerga que lleva anexa una legión de funcionarios que comen aparte y que es merecedora de análisis aparte?
¿Crisis?, ¿qué crisis?... Democracia, en una sola palabra.
sábado, 14 de agosto de 2010
Los amos del Mundo
Artículo premonitorio del escritor y periodista cartagenero Arturo Pérez-Reverte, publicado en "El Sem ana l" el 15 de noviembre de 1998, y que ahora, diez años después, se revela como una auténtica profecía.
Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla intro del computador, su futuro y el de sus hijos. Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o de un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro.
Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio -o al revés-, van por las mañ ana s a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capital m ana gement, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo.
Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará a usted el consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados ana listas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros. Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo; porque siempre g ana n ellos, cuando g ana n, y nunca pierden ellos, cuando pierden.
No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tiene que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro.
Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder; el riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia. Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados.
Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días.
Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto,
señores, es Jauja. Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad. Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro. Y entonces - ¡oh, prodigio!- mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no.
Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros. Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda. Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la pagan con su pellejo, con sus ahorros, y a veces con sus puestos de trabajo, Marian o Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marian os que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañ ana para g ana rse la vida.
Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y c ana llas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena. Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza.
viernes, 6 de agosto de 2010
Y al sur Gibraltar......................
Verdaderamente parece anacrónico, con lo que está cayendo, venir ahora reclamando un "Gibraltar Español". Porque la recuperación de nuestra unidad territorial y no está solamente en esa minúscula "piedra en nuestro talón" , como dicen los ingleses, sino en mantener la cohesión de varias grandes regiones en nuestra nación " única e indivisible" como reza –aún-la vigente Constitución.
Estos primeros días de agosto se cumple ¿306? años de la pérdida de Gibraltar a manos de la "pérfida" Albión,como la denominó el inolvidable Matias Prats
Muchos niños de mi generación aprendimos los límites geográficos de España con ese lamento final. Medio siglo después los límites son los mismos, la vergüenza mayor..
Tres siglos en que monarquías de varias dinastías, repúblicas de diferentes signos, dictaduras militares o del proletariado, organizaciones nacionales o internacionales, acuerdos de la ONU, gentes de derechas y de izquierdas, paisanos y militares, por las buenas o por las malas, con bombardeos, con cercos…, con todo España no ha podido recuperar lo que le fue arrebatado con traición, y que a lo largo de estos siglos ha ido ampliando con engaños y abuso de su poderío.
Pero si la Historia –inamovible-es esa, y nadie puede asegurar el éxito o la victoria en cualquier clase de enfrentamiento, lo que en esta hora del siglo XXI resulta desolador es el silencio, la sumisión y el conformismo con los que nuestra sociedad, nuestros gobiernos y nuestro Estado asumen una de las más humillantes y anacrónicas situaciones de la convivencia internacional.
La sumisión y la vergüenza de Gibraltar, en el velado silencio que ahora le rodea, es señalado brillantemen cuando cita a Francois Mitterand, el presidente francés, que en 1.992 reconocía "…que es un tema que, por simple pudor, se evita en cualquier reunión de la Comunidad Europea".
Ese pudor, esa mirada desviada, ese silencio cómplice, no solo afecta ya a las naciones vecinas y amigas de Europa y del Reino Unido, a los Comités de Descolonización de la ONU, a los conmilitones de la OTAN sino que ha contagiado a muchos de nuestros políticos. El tono "bajito" de protesta ante la prepotente y reiterada presencia de buques de guerra de peligrosa dotación nuclear, las visitas de la poco ejemplarizante familia real inglesa o de los ministros del gobierno de su graciosa majestad, solo pretende cumplir un mero acto de protocolo diplomático, sin molestar demasiado. Las propias migajas que el contrabando, el blanqueo de dinero y la empresas de dudosa actividad dejan en algunos colectivos de españolitos en el ámbito colonial (porteadores, pacotilleros…) permiten a políticos locales o autonómicos reclamar al gobierno de la nación "más tacto y suavidad" en el trato con los llanitos…
La humillación y la vergüenza avanzan.
Los que de niños soñábamos con nuestros valientes soldados asaltando las escarpadas laderas mientras poderosos buques de la Flota bloqueaban y bombardeaban sin cesar el puerto, y nuestras escuadrillas atacaban el usurpado aeropuerto, sabemos que una acción militar es inimaginable, por múltiples motivos…salvo precisamente –en estúpida paradoja- para defender la inicua bandera de la Jack Union ante un hipotético ataque de un tercer país, obligados por nuestra humillada adhesión a la OTAN , con un socio que te coloniza.
Pero frente a nuevas "trampas saduceas" como la de la inadmisible soberanía compartida, la integración europea permite una salida airosa, imaginativa, brillante, con perspectivas de un futuro prometedor que satisfaga a británicos, españoles llanitos…y a europeos en general.
Se propone que el Reino Unido renuncie a la soberanía en Gibraltar, que España renuncie asimismo a recuperar la usurpada colonia, y que los gibraltareños renuncien tanto a su condición de súbditos británicos como a la aspiración de autogobierno o independencia. Todos renunciarían en favor de la Unión Europea, que dispondría así de un territorio de titularidad propiamente europea, de soberanía total. Un territorio propio, infante de una naciente e ilusionada unidad política europea, con unos 30.000 habitantes (los "llanitos") de nacionalidad estrictamente europea. Y su posible capital.
Una propuesta sugerente para resolver tres siglos de desidia y humillación.
Y en lo alto del Peñón una bandera de todos.
Azul.
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