Las subvenciones pueden tener efectos secundarios.
Cuentan que en Australia querían eliminar una plaga de serpientes y no se les ocurrió mejor idea que subvencionar con una cierta cantidad de dinero cada serpiente muerta.
Dejando al lado la cuestión ecológica de la masacre de serpientes, el gobierno creía que estaba cumpliendo el objetivo. Hasta que descubrieron que unos listos estaban criando serpientes para cobrar las subvenciones.
La Unión Europea en su defensa de los olivos y los agricultores, estableció unas subvenciones para los campos que cumplían ciertos requisitos. Cuentan que algunos listos cobraban subvenciones por cultivos de olivos que no existían.
La Unión Europea, al comprobar que estaba siendo engañada puso en marcha una solución de alta tecnología. Comprobarían la existencia real de los olivos mediante fotografías mediante satélite. Los burócratas creían que tenían el problema solucionado hasta que descubrieron que en algunos países, "gente con mucha iniciativa", estaba colocando árboles de plástico para que salieran en las fotografías.
Pero si existe un premio a los tramposos deberían dárselo a algunas empresas españolas productoras de energía solar. Las altísimas subvenciones a la energía solar han conseguido el milagro de producir energía eléctrica por la noche.
¿Cómo lo han conseguido?
Algunos tramposos han colocado junto a los paneles, generadores eléctricos alimentados con petróleo. Y lo más sorprendente es el poco disimulo de estos "presuntos, quizás, tal vez delincuentes" que generaban energía para cobrarla hasta por la noche.
Moraleja: Es preciso tener cuidado con las subvenciones.