Yo no soy víctima de la LOGSE. Tengo 4* años y he tenido la suerte de
estudiar bajo unos planes educativos buenos, que primaban el esfuerzo y la
formación de los alumnos por encima de las estadísticas de aprobados y de la
propaganda política.
En párvulos (así se llamaba entonces lo que hoy es "pre-escolar", mire
usted) empecé a estudiar con una cartilla que todavía recuerdo
perfectamente: la A de "araña", la E de "elefante", la I de "iglesia" (sí,
sí, de IGLESIA, ¿qué pasa? ¿se va a molestar algún árabe?), la O de
"ojo" y la U de "uña".
Luego, cuando eras un poco más mayor, llegaba "El Parvulito", un librito con
poco más de 100 páginas y un montón de lecturas, no como ahora, que pagas
por tres tomos llenos de dibujos que apenas traen texto. Eso sí, en el
Parvulito, no había que colorear ninguna página, que para eso teníamos
cuadernos.
En EGB estudiábamos Lengua Española, Matemáticas (las llamábamos "tracas" o
"matracas") Ciencias Naturales, Ciencias Sociales, Plástica (dibujo y
trabajos manuales), Religión (¡!) y Educación Física. En 8º de EGB, si en un
examen tenías una falta de ortografía del tipo de "b en vez de v" o cinco
faltas de acentos, te suspendían.
En BUP, aunque yo era de Ciencias, estudié Historia de España (en 1º),
Latín y Literatura (en 2º) y Filosofía (en 3º y en COU).
Todavía me acuerdo de las declinaciones (la 1ª.: rosa, rosa, rosa, rosae,
rosae, rosa en el singular; -ae, -ae, -as, -arum, -is, -is, en el plural;
la segunda; -us, -e, -um, -i, -o, -o, en el singular; -i, -i -os, -orum,
-is, -is, en el plural; no sigo que os aburro), de los verbos (poto, potas,
potare, potabi, potatum, el verbo beber), de algunas traducciones ("lupus et
agni in fluvi ripa aqua potaban; superior erat lupus longeque agni": el lobo
y el cordero bebían agua en el río; el lobo estaba arriba, lejos del
cordero; "mihi amiticia cum domino erat": yo era amigo del señor).
Leí El Quijote y el Lazarillo de Tormes; leí las "Coplas a la Muerte de su
Padre" de Jorge Manrique, a Garcilaso, a Góngora, a Lope de Vega o a
Espronceda... Pero, sobre todo, aprendí a hablar y a escribir con
corrección.
Aprendí a amar nuestra lengua, nuestra historia y nuestra cultura. Aprendí
que se dice "Presidente" y no Presidenta, aunque sea una mujer la que
desempeñe el cargo. Y... vamos con la Gramática.
En castellano existen los participios activos como derivado de los tiempos
verbales. El participio activo del verbo atacar es "atacante"; el de salir
es "saliente"; el de cantar es "cantante" y el de existir, "existente".
¿Cuál es el del verbo ser?
Es "el ente", que significa "el que tiene entidad", en definitiva "el que
es".
Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de
ejercer la acción que expresa el verbo, se añade a este la terminación
"-nte".
Así, al que preside, se le llama "presidente" y nunca "presidenta",
independiente-mente del género (masculino o femenino) del que realiza la
acción.
De manera análoga, se dice "capilla ardiente", no "ardienta"; se dice
"estudiante", no "estudianta"; se dice "independiente" y no "independienta";
"paciente", no "pacienta"; "dirigente", no "dirigenta"; "residente", o
"residenta"
Y ahora, la pregunta del millón: nuestros políticos y muchos periodistas
(hombres y mujeres, que los hombres que ejercen el periodismo no son
"periodistos"), ¿hacen mal uso de la lengua por motivos ideológicos o
por ignorancia de la Gramática de la Lengua Española?
Creo que por las dos razones.
Es más, creo que la ignorancia les lleva a aplicar patrones ideológicos y la
misma aplicación automática de esos patrones ideológicos los hace más
ignorantes (a ellos y a sus seguidores).
No me gustan las cadenas de correos electrónicos (suelo romperlas todas)
pero, por una vez, os propongo que paséis el mensaje a vuestros amigos y
conocidos, en la esperanza de que llegue finalmente a esos ignorantes
semovientes (no "ignorantes semovientas", aunque ocupen carteras
ministeriales).
Lamento haber aguado la fiesta a un grupo de hombres que se habían asociado
en defensa del género y que habían firmado un manifiesto.
Algunos de los firmantes eran: el dentisto, el poeto, el sindicalisto, el
pediatro, el pianisto, el golfisto, el arreglisto, el funambulisto, el
proyectisto, el turisto, el contratisto, el paisajisto, el taxisto, el
artisto, el periodisto, el taxidermisto, el telefonisto, el masajisto, el
gasisto, el trompetisto, el violinisto, el maquinisto, el electricisto, el
oculisto, el policío del esquino y, sobre todo, ¡el machisto!
SI ESTE ASUNTO NO TE "DA IGUAL", PÁSALO POR AHÍ, A VER SI LE TERMINA
LLEGANDO A LA MINISTRA DE "IGUAL-DA".