Para Leire Pajín, cuando Ana Patricia Botín, heredera in pectore del imperio Santander, se haga con la presidencia del primer banco español, habremos culminado la "revolución social"
Leire Pajín, la apuesta "renovadora" de Zapatero, elevada al cargo de secretaria de organización del PSOE cuando José Blanco se incorporó al gobierno, nos ha ofrecido un sorprendente punto de vista sobre la crisis.
Para Leire Pajín el auténtico problema económico radica en que "el PIB es claramente masculino".
Sí, han oído bien, el PIB tiene género. En palabras textuales de la dirigente socialista, "si me permitís la expresión, el PIB es masculino, es claramente masculino, y por tanto el cambio estará en el momento en que las decisiones importantes estén tomadas también por las mujeres".
Pajín es quizá la expresión más acabada del pensamiento "pseudo progre" que eleva a los altares del izquierdismo signos superficiales para esconder el conservadurismo en las cuestiones importantes.
Hasta llegar al absurdo de adjudicarle género al PIB.
Con su falsa vehemencia habitual, Pajín señaló que "la legislatura actual ha de ser la de la revolución de los derechos sociales, ya que la pasada fue la legislatura de los derechos civiles".
El enfrentamiento con la iglesia a raíz del matrimonio homosexual sirve de pretexto para la "revolución de los derechos civiles".
¿Pero en qué consiste la "revolución social" que anuncia Leire Pajín? ¿Acaso se van a cuestionar los privilegios y beneficios de la banca?
Nada de eso. Todo radica en "feminizar el PIB", en que "las mujeres tomen las decisiones importantes".
Para Leire Pajín, cuando Ana Patricia Botín, heredera in pectore del imperio Santander, se haga con la presidencia del primer banco español, convirtiéndose en jefa primera de la oligarquía, habremos llegado al colmo de la revolución social.
La discriminación de las mujeres trabajadoras, condenadas a cobrar menos que los hombres para incrementar la extracción de plusvalía, no parecen encajar en la "revolución social" de la "izquierdista" Pajín.