Es una buena noticia continuada: viene sucediendo desde hace bastante, quizá desde el final de la Segunda Guerra Enorme del Siglo XX. Desde entonces los valores han cambiado a buen ritmo y, por tanto, las relaciones humanas. Más de prisa que la educación misma, de modo que muy a menudo se nos muestra en la enseñanza un mundo que de ningún modo existe ya más que como caparazón de lo inútil.
En este contexto lo que sorprende es que el socialismo mundial, también de baja, no comprende lo que significa eso. Es una ideología de caparazón, refugiada en el pasado, no muy capaz de sustituir su "realidad" mítica por un conocimiento verdadero del mundo que, desde luego, no se divide en capitalistas y proletarios, ni en patronos y obreros. Cree que su misión de acabar con el liberalismo, le permitirá llegar a esa fantasía de ser los únicos gobernantes de la tierra e instituir en ella el paraíso de la sociedad sin leyes ni autoridades, fiada en la ética "natural" de las personas.
El socialismo, tan lleno de normas extrañas, de leyes de la materia, de darvinismo ochocentista y de palabrejas de Feuerbach, no es adaptable. Nunca lo fue. Prefiere que los demás se adapten a él, velis nolis, y de ahí las matanzas organizadas.
No comprenden, por lo que se ve, que el socialismo científico, el actual desde 1850, es una simple escisión del liberalismo. Una secta desgajada, con actitudes frenéticas de converso, dedicada a la explotación de los pueblos para devolverles la libertad. Donde han gobernado esos social-comunismos, han llegado la pobreza y la injusticia.
Los comunismos y social-democracias, para sobrevivir, han necesitado del liberalismo. Unas veces mendigaban ante él y, otras, lo amenazaban y le robaban las patentes. La llegada de las fuerzas norteamericanas en la Primera Guerra Mudial, impidió que Alemania, que triunfaba lentamente, tuviera la tentación de cargar también contraRusia, que se había retirado del conflicto para atender a sus matanzas interiores. Terminada la GM1,cuando los aliados desencadenan la guerra internacional contra los bolcheviques, los estados liberales, cuando ya estaba Moscú a su alcance, se retiraron: primero los americanos y luego los ingleses. Ahí se podían haber evitado grandísimos males a la humanidad pero, también, la evolución hacia un futuro planificado ya. En la Segunda, el liberalismo americano armó a los ejércitos soviéticos y creó la industria pesada rusa.
Porque fue el liberalismo americano el que convirtió a la URSS en una potencia peligrosa, usada para mantener en vilo a Occidente y como excusa de una asombrosa carrera de gastos y de crecimientos empresariales multinacionales, iniciada en los años treinta. Durante la Segunda Guerra, multinacionales como la Ford, la General Motors o IBM seguían funcionando en la Alemania nazi y jamás los bombardeos aliados destruyeron sus instalaciones.
El poder multinacional se demostró un perfecto escudo. Si tienes abundancia de multinacionales en casa nadie te atacará. Salvo las multinacionales mismas. O sea, nadie destruirá sus propiedades en lo que llaman "overseas." Ultramar. Y seremos una de ellas y para ellas trabajaremos.
El liberalismo no ha permitido, a lo largo de su historia, que se destruyera a los soviets. Tuvo como aliados, tras la Guerra Europea, a Socialdemócratas y Comunistas que, incluso antes de que el Kaiser abandonara Alemania, se amotinaron a la vez, librando batalla de varios días en Berlín (en esos tiroteos, pura guerra civil, murió Rosa de Luxemburgo y otros conocidos). Los socialdemócratas -¡!- se impusieron y gobernaron hasta el 33, entre la inflación, el paro y la tutela de los aliados vencedores, que en ningún momento impidieron aquel golpe de estado del socialismo, porque era garantía de una Alemania humilde, pobre y quieta. Si pierdes frente al liberalismo o el socialismo las derrotas son muy largas, como supieron "otros socialismos" más eficientes en lo económico, que se convirtieron en la competencia del orden mundial diseñado en París, a la firma de la rendición.
Por eso parece tan importante que el liberalismo esté en franco retroceso, tanto como método económico falso -como lo es el socialismo-, como por ideología que no explica nada, nada, del mundo en que vivimos y que, como los socialismos, trata de adaptar el mundo a su verdad relevada y no de adaptarse a él y a sus necesidades. No se puede actuar durante doscientos años desde una visión perturbada del ser humano y de la sociedad libre.
Parece interesante que el socialismo, secta del liberalismo que también aspira al dominio mundial, esté tratando de acabar con los liberales sin comprender -cómo serán- que sin liberalismo no es posible el socialismo y que el fin de uno acarreará la desaparición del otro. Sólo la bilateralidad ha permitido a ambos llegar hasta aquí, porque hace cien años que terminó su ciclo histórico.
Estas dos lacras de la humanidad están desapareciendo Con resistencias fuertes, pero desapareciendo. La Europa de los Estados agoniza. La tendencia materialista -liberal o roja- que caiga primero arrastrará a la otra. Esto es bastante evidente. Es más, parece que ya no existe el socialismo en España: sólo su eco, y se nota tanto por lo que insisten en que son socialistas, como por que ya gritan Libertad, igualdad y fraternidad (la última palabra es la masónica). Ya acusan a sus oponentes de ir contra la autorregulación del mercado, contra los derechos humanos que son creación liberal, contra la libertad de empresa y todo lo demás, de clara significación liberal.
Pero si el socialismo, que da los impuestos a los bancos para que sobrevivan, en lugar de nacionalizarlos, ha desaparecido, es evidente que el liberalismo también. Liberales y socialistas han entregado una enorme riqueza a las instituciones financieras. Ya vemos que, tras la explosión de la Crisis, están apareciendo bancas que consiguen enormes beneficios: ha sido un rifirrafe entre financieros, de los que saldrán los vencedores con la propiedad del mundo. Saldremos de esa crisis cuando el sistema financiero, con nuevos vencedores, lo decida. Nunca por voluntad de un gobierno. Después de Socialismo y Liberalismo, la Globalización que ambos han defendido es la que decide cómo debemos ser y cómo tenemos que pensar. Todos sometidos -ya hoy- a la Ley Universal del Máximo beneficio.
Y esos no necesitarán ni la excusa de la Democracia. ¿O es que no se está notando?