miércoles, 18 de febrero de 2009

KURTURIZAR AR PUEVLO


Llamaba la atención, hace décadas, las constantes apelaciones que los titiriteros de la democracia hacían al concepto "intelectual".

De bajo cualquier pedrusco sacaban su intelectual, que era exhibido como adalid de los principios democráticos. Con el tiempo, amarrados al trapecio de su incompetencia, que desde entonces ha recibido el título de intelectualidad y conocimiento, esos intelectuales de pacotilla han ido copando todos los puestos imaginables de la administración, del periodismo, y hasta de la universidad, convirtiendo todo lo que tocan en la sentina intelectual que hoy ensucia todos los ámbitos de lo que otrora fuera España.

Y no sólo no sienten vergüenza de su condición, sino que pretenden que, para no quedar como lo que son, sea el diccionario de la Real Academia quién acabe admitiendo sus estupideces como norma lingüística, y la sociedad como norma social.

Podemos referirnos a los ministros del actual gabinete que oprime España; podemos referirnos a las nefastas actuaciones de todo tipo de las que son autores, pero como esa es una cuestión tan conocida, vamos a hablar de las memeces que estos parásitos incompetentes desarrollan cada día a lo largo de su vil actuación en ámbitos de menor calado.

Al fin no es más que un ejemplo en el mar de la estupidez, pero quién se digne viajar por España, puede encontrarse lindezas como las que yo mismo acabo de encontrarme en La Alpujarra. En este maravilloso lugar, nos encontramos con vallas informativas firmadas por la Junta de Andalucía y por la Diputación de Granada, donde, usando textos de autores a los que presumiblemente la pura casualidad les ha dado acceso (donde queda demostrado que ni copiar saben), y gastando fondos públicos, ensalzan la belleza del término remarcando los "arrollos", las "higeras" y las "Animas" (por ánimas)... Y todo ello en una misma valla. Debe tratarse de especies autóctonas que, naturalmente, airean los usurpadores de los poderes públicos con la benéfica intención de "kurturizar al puevlo".

Memos de este calibre llevan el timón de la nave desde hace décadas. ¿Y ahora nos extrañamos de la situación que padecemos?.