viernes, 9 de enero de 2009

Las cosas del Juez Ferrin Calamita

La situación a que se ve abocado el juez D. Fernando Ferrín está escandalizando a un sector importante de la sociedad, y eso es interesante. Lamentablemente de forma muy perezosa, pero afortunadamente real, esta sociedad adormecida  por los opiáceos del sistema va notando ligeras convulsiones; va detectando que la situación es inaceptable y va, en definitiva, sumándose a los cuatro chalados que jamás hemos admitido la opresión del sistema y que nos hemos visto abocados al ostracismo social y al castigo profesional y económico que el propio sistema nos viene infligiendo de manera sibilina.

 

Esta sociedad, víctima del genocidio practicado por el sistema opresor, poco a poco, demasiado poco a poco, se va atreviendo a salir a la calle, a manifestar su disconformidad, y ello le comportará el castigo que otros venimos sufriendo desde hace décadas. Y como la situación irá inevitablemente "in crescendo", como la disconformidad se irá manifestando de manera más contundente, es más que previsible que el sistema aplique sus castigos también de manera más contundente. El ejemplo hoy por hoy más evidente por la repercusión mediática que ha tenido es, sin lugar a dudas, el padecido por un juez honesto: D. Fernando Ferrín Calamita, multado y suspendido de empleo y sueldo por haber cometido la felonía de ser justo.

 

En otros momentos de la historia, su actuación sencillamente le hubiese costado la vida; hoy los mismos que en otros tiempos le hubiesen dado ese pago tienen otras armas para controlar la sociedad, y contando con la pasividad borreguil de los oprimidos, aplican medios no sangrientos para obtener los mismos resultados. Y es que la perversión ha alcanzado tal situación que abarca todos los ámbitos de poder, lo que le permite legislar en contra del bien común, en contra del humanismo, y aplicar leyes profundamente injustas.

 

¿Qué salida le queda a toda persona independiente?. La rebelión. ¿Qué resultado obtendrá de esa rebelión?. El castigo social, el castigo económico... de momento. Y si va en aumento... ya veremos. ¿por qué no la eutanasia por interés social?. ¿Qué puede impedir que llegue a imponerse?

 

Mientras tanto, los oprimidos tenemos la obligación de preparar la resistencia; tenemos la obligación de organizarnos. Está claro que nuestro espíritu libre es un obstáculo para la formación de agrupaciones sólidas fuera del estricto concepto de sociedad, del estricto concepto de Patria, y es ahí donde debemos incidir. Nosotros somos la Patria; nosotros somos la sociedad. Ellos no; ellos son los parásitos de la Patria y de la sociedad. Su obligación es destruir y parasitar, y nuestra obligación es construir.

 

Se hace necesario pasar a la acción, de manera perentoria, y el caso del juez Fernando Ferrín puede y debe ser, junto al movimiento creciente en defensa de la vida, el crisol del movimiento liberador.

 Centrándonos en el caso del Sr. Ferrín, y para apoyarle en su crítica solución, se ha creado una caja de resistencia que permita sobrevivir a su familia; se admiten ingresos en la cuenta de BBVA 0182-7589-91-0201517203, y ahí, todos los españoles debemos dejar muestra de nuestra disposición. Pero no queda ahí la cosa, porque la situación de opresión es generalizada. Cualquier día podemos darnos cuenta que somos nosotros mismos quienes nos encontramos en el disparadero del sistema. Por ello, se hace necesario que en todos los pueblos de España se organicen comités de defensa y cajas de resistencia ajenas al sistema financiero, ya que el sistema financiero es, a la postre, el amo del sistema, y no podemos ser tan simples como para confiar nuestras actuaciones a las manos de aquellos de quienes pretendemos liberarnos.

 

Hay que construirlo todo al margen del sistema. No podemos contar con nada que exista en el sistema. Afortunadamente contamos con un medio, como es Internet, que nos permite eludir la manipulación de la prensa y nos permite llegar incluso a más lectores de los que podríamos tener contando con ella. Utilicemos el medio, y creemos otros nuevos, tanto de comunicación como de otros servicios. Nuestra supervivencia, no sólo como pueblo, sino incluso como personas, está en juego.