martes, 15 de julio de 2008

EUFEMISMOS DEL DIA A DIA

No dejo de admirarme a diario cuando por cualquier circunstancia, algún agente del sistema abre su boca. Inequívocamente, si debe tratar algo de mínima importancia, maneja los eufemismos: subsahariano, magrebí, transexual, género, estado español, castellano,. o reiteraciones o imposiciones de palabras inexistentes y engañosas que, como "gai", pueden resultar gravemente ofensivas para personas que llevan ese apellido, obviando el uso correcto del lenguaje y dando  muestra inequívoca de la inseguridad que tienen en sí mismos, y al fin, de su incompetencia.

Están creando un idioma acorde a sus medidas; encorsetado a la cortedad de sus mentes, y esclavo; al fin tan esclavo como esclavo es el propio pueblo español a la estupidez manifiesta de sus opresores.

El eufemismo es, así, consubstancial al sistema democrático, que actúa como apisonadora en todos y cada uno de los aspectos de la vida, dejando su horrible y despiadada impronta. Y es que el eufemismo permite al sistema continuar oprimiendo e incrementado paulatinamente la opresión, al tiempo que aliena  las mentes ya adormecidas de un pueblo cada día más drogado con una propaganda manipuladora hasta extremos desconocidos, y que permanece conectada a unos medios de telemanipulación sin los cuales cree ser incapaz de sobrevivir.

Y para que el sistema nos de la patente de ciudadanos sólo nos queda una opción: asumir como cierto que nuestra libertad es justamente lo que nos repiten machaconamente quienes nos oprimen; a saber: verdad es lo que "opina" una mayoría de personas sometidas al bombardeo constante de una propaganda emanada de unos intereses que resultan ajenos al pueblo, y mentira la opinión de las personas independientes que se resisten a ser incluidas en el redil; que permanecen libres y ajenas a las instrucciones del sistema.
Éstos, quienes se mantienen fuera del redil son automáticamente descalificados, marginados, acallados. y en un futuro no tan lejano. con toda seguridad serán eliminados para garantizar la seguridad del redil.

En los medios de comunicación, en la Universidad, en cualquier foro público, la opción que tiene quien no se muestra sumiso y alienado al sistema es, sencillamente, la de espectador. A él jamás se le pedirá opinión; jamás se le dará voz. Como mucho, se elegirá alguna frase fuera de contexto para que el incompetente de turno al servicio del sistema pueda lucir su conocimiento de frases hechas y su pensamiento teledirigido.

Y es que al sistema no le interesa la existencia de personas pensantes, sino de súbditos que identifiquen con "libertad" su estado de esclavitud mental, y que vean como enemigos a quienes, bastante mejores que ellos, se ven marginados y condenados al ostracismo; que vean como enemigos justamente a aquellas personas que, llegado el caso serán justamente quienes les liberen.