martes, 27 de mayo de 2008

Protesto, mis señorías

Soy de los muchos españoles que votamos a favor de la Constitución del 78, que tantos beneficios nos ha traído. Y en ella, el artículo 14 dice: «Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquiera otra condición o circunstancia personal o social».
Protesto, con respeto pero con una absoluta convicción, por la decisión (...) del Tribunal Constitucional de imponer penas mayores a los hombres que a las mujeres por los mismos delitos o faltas cometidos. ¿Esta es la forma que tiene dicho Tribunal por velar por el cumplimento de la Constitución, o quizá debería eliminarse de su denominación lo de «constitucional?». ¿Esto es lo que entiende por igualdad? Pues, aunque no sea lo políticamente correcto, y amparándome en el derecho constitucional (¿o no?) a discrepar y opinar, me opongo rotundamente a esa decisión, como también lo hizo, a su manera (es decir, con mucho más fundamento que yo), la magistrada María Poza, del Juzgado de lo Penal nº 4 de Murcia.
Y sigo protestando. Soy divorciado y, tanto en mis propias carnes como en las de muchos compañeros que conozco, hemos sufrido denuncias falsas, custodias de hijos totalmente discriminatorias para los padres varones, situaciones económicas precarias e injustas, acosos telefónicos y psicológicos... Basta ya de callarse. No me da la gana. Por supuesto, lo anterior no me impide rechazar absolutamente toda la violencia, y en especial, la extrema, que sufre la mujer. Pero contémoslo todo.
Sí a la igualdad, no a la demagogia. No a ningún tipo de discriminación, incluida la positiva, pues, pongámosle el adjetivo que se quiera , discriminación se queda. Contra la violencia de género, masculino y femenino. Todos juntos, como seres humanos que somos, y por lo tanto, se supone que iguales, por la defensa de los Derechos Humanos. Temo que por esta mi modesta opinión -aunque subjetivamente firme- si tuviese que ser juzgado (la Constitución no lo quiera), podría ser objeto de una penalización mayor por ser divorciado, leonés, calvo, aficionado al tenis.... o simplemente, varón.
 
Antolin Robles Rivero